Inminente crisis de abastecimiento en farmacias | Agenda de Inversiones

Inminente crisis de abastecimiento en farmacias

Temor e incertidumbre del sector farmacéutico ante la campaña oficiosa y de veto hacia 3 distribuidores de medicamentos, que están siendo objeto de investigaciones por el gobierno federal, para saber si utilizaron influencias o corrompieron a alguien para abastecer de medicamentos a instituciones médicas del gobierno, como el IMSS o el ISSSTE. Y es que, me dicen, los laboratorios farmacéuticos están recibiendo sendas cartas invitándolos a no otorgar cartas de apoyo de los productos que operan esos distribuidores de medicamentos. Ahora bien, además de la importancia de tener una buena distribución de medicamentos, habría que destacar una adecuada planeación de la producción de medicamentos, acorde a las compras y, más delicada aún, la cobranza. Por ejemplo, el ISSSTE tiene una abultada deuda con la industria que al sumar dichos adeudos de 2018 y lo que va de 2019, supera los 15 mil millones de pesos. Actualmente, los distribuidores pagan a los laboratorios a 60 días, hayan o no cobrado a las instituciones del gobierno. Esta es una de las principales razones por la que las economías de escala hacen financieramente fuertes y solventes a los grandes distribuidores, sin descontar sus capacidades y eficiencia en toda la cadena de abasto.
Respecto a la “invitación”, resultan dos alternativas; la primera, venderle directamente a cada institución, arriesgando el pago, y que la compradora contrate la logística de distribución; la segunda, contratar a distribuidores no vetados, para continuar con el mismo procedimiento de adquisición y distribución. Lo que al final del camino quedarían tres o cuatro distribuidores; Marzam-Nadro, Ralca y CPI, la misma participación del mercado de gobierno que las vetadas. En consecuencia, el argumento de monopolio quedaría solamente en un cambio de cancha. ¿Será que este es un relevo de los supuestos consentidos del gobierno de Peña Nieto y que la 4-T entrega la estafeta a los que serán los favoritos de la actual administración?. O sea lo mismo, ¿pero con diferentes capos?.
No se puede negar que las bondades de las compras consolidadas han sido la transparencia, legalidad, eficiencia en la cadena de abasto y, muy difundido, los ahorros que han obtenido por el volumen de los productos farmacéuticos. En resumen, juego limpio. Se avizora una fuerte tormenta en el sistema de salud por un eminente desabasto como precio a la estrategia de mandar a tres jugadores a la banca y sustituirlos con otros de menor capacidad de respuesta. Ni hablar. Más de lo mismo.

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